11S: Comienzo del teatro del siglo XXI
Muchos de los que me conocen siempre me dicen que soy muy racional, que siempre uso mucho la lógico ay sobre todo que soy un escéptico. Yo discrepo, soy simplemente realista, es decir, veo, entonces creo, pero siempre dudo. Me gusta mucho la física, no creo en ovnis, no los descarto, porque no puedo probar que no existan, pero la lógica me lleva a pensar que como no es concluyente, pues paso. Lo mismo me pasa con muchas teorías conspiranóicas, pero con muchas encuentro bastantes evidencias, como en este caso, es el 11-S.
El 11-S y después de ver muchas imágenes, de ver HECHOS, tengo una opinión formada sobre este acontecimiento trágico e histórico. Por eso voy a poner un documental en este post.
Siempre hay que ser crítico, pero sin duda, ofrecen muchas pruebas, muchas basadas en hechos, no son opiniones formadas ene l aire y muchas podías deducirlas por ti mismo, siguiendo el dinero por el mundo, personas, viendo las imágenes, etc..
Un saludo y muchas gracias,
John Doe Ipsum
Piquetes de derechas – By Miky Corregidor
Oooootro copy/paste, un artículo del blog de Miky Correegidor:
Ayer, tras la confirmación de la convocatoria de huelga general para el día 29 de marzo, las hordas de la derechamás retrógrada comenzaron su campaña de acoso y derribo contra la huelga. Pude comprobarlo en primera persona en Twitter. Por suerte o por desgracia, un tuit mío de apoyo a la huelga tuvo una repercusión considerable, lo cual me hizo recibir la visita de varios cientos de tuiteros, unos con más respeto que otros, criticando la huelga y a mí por apoyarla. Curioso como soy, me dio por hacer un rápido estudio de campo sobre el tipo de perfiles que invadían mi timeline (esperando encontrar empresarios y miembros de NNGG, lo admito), y me encontré con algo curioso: la gran mayoría de antihuelguistas eran perfiles de nueva creación, sin apenas seguidores ni comentarios publicados; y todos repetían exactamente los mismos argumentos (es un decir…). La conclusión parece clara: eran perfiles falsos, trolls , creados ad hoc para torpedear la huelga en la red. ¿Espóntaneo, casual? No, algo así no surge de la nada. Una pieza más dentro de una estrategia de desmovilización planificada desde hace tiempo, una campaña perfectamente orquesta… pero con fisuras.
La primera fisura de su estrategia está en la propia reforma laboral. Pretenden disfrazarla de justa y necesaria, cueste lo que cueste. Pero ni una cosa ni la otra, la reforma es tan injusta, tan desequilibrada y antisocial, que es prácticamente imposible hacerla pasar por lo contrario, por más que sus palmeros mediáticos dediquen horas y horas de radio y TV, pseudo-debates, portadas, redes sociales, etc… a intentar lavar el cerebro a la manipulable masa acrítica que deambula por este país. Por cierto, ¿tanto apoyo es gratis? La publicidad es muy cara. Y al PP le están haciendo una campaña publicitaria de primer nivel…¿gratis? Quizá sepamos el precio acordado cuando veamos algunos cargos que se tienen que asignar, empezando por EFE o RTVE.
Juegan con el miedo, sin escrúpulos de ningún tipo. Saben que el miedo paraliza, como el veneno de algunas serpientes, y quieren aprovecharlo para colarnos una aberración esclavista que nada tiene que ver con las cifras del paro. El paro sólo es la excusa perfecta. Hasta ellos admiten que la reforma no creará empleo. Es más, lo destruirá casi con toda seguridad. Pero el motivo de esta reforma sí tiene que ver con cifras, aunque no sean las del desempleo. Más bien tiene relación con esas cifras -ya de por sí llenas de ceros- que tienen las cuentas de sus amigos de la CEOE (en paraísos fiscales, claro. lo de “arrimar el hombro” queda para los pobres, eso de pagar impuestos es de pringaos ). Abrir la brecha entre ricos y pobres, para que el poder de los ricos sobres los pobres sea el mayor posible. No es sólo cuestión de dinero. Sobre todo es cuestión de poder.

La piedra angular de la campaña del PP, que va a ir incrementando su intensidad a medida que se acerque el ‘Día D’,es atacar a los sindicatos. Desprestigiarlos, descalificarlos y desacreditarlos (más si cabe). Pues bien, ahí reside su segunda fisura estratégica. Porque manda narices, hace falta ser torpe… Hablemos claro: Con lo mal que lo han hecho los sindicatos, con la cantidad de argumentos que vienen dando desde hace años para criticarlos, con todos los puntos débiles por donde se les puede atacar (que no voy a ser yo quién los diga aquí, al enemigo ni agua…) han ido atacar por donde más fácil es rebatir las críticas: por un lado las famosas subvenciones y losliberados, y por otro su falta de independencia de partido políticos y su ‘compadreo’ con el PSOE.
Las dichosas subvenciones. Bien. Yo soy el primero que quiere sindicatos autónomos y autofinanciados. Pero, amigos neoliberales, no se puede criticar a los sindicatos por estar subvencionados, cuando resulta que los primeros que reciben dinero público, mucho dinero público, son el propio PP… y la CEOE. Sí, la patronal, a la que no se critica por ello, recibe el doble de dinero en subvenciones que CCOO y UGT juntos. Con el agravante de que al menos, los sindicatos usan parte de ese dinero público para defender (con mayor o menor fortuna) los servicios públicos y los funcionarios. Mientras que la CEOE recibe un dinero de todos que utiliza para potenciar el sector privado y desmantelar el sector público, el mismo que le paga las subvenciones. Así que antes de criticar, harían bien en mirarse el ombligo, porque no se puede estar poniendo la mano y criticar al de enfrente por hacer lo mismo. Ligado a esto va siempre la crítica a los liberados sindicales, insistente y reiterada. Pues mire usted, sorpresas te da la vida, resulta que la CEOE tiene más “liberados” que los sindicatos. En concreto, hay 8 empleados de la CEOE por cada liberado sindical. Y como sabemos que la patronal recibe dinero público, es de suponer que a esos “liberados patronales” los pagamos entre todos. Pero de esos no se habla, porque no interesa. Volvemos a tener un serio problema de vista y ombligos.
Segunda crítica, la independencia. De nuevo, soy el primero que quiere sindicatos independientes. Pero a lo que no estoy dispuesto es a soportar demagogias de a peseta el manojo. ¿Que los sindicatos tienen vínculos con partidos políticos? Claro… ¿y la CEOE y el PP, acaso no tienen vínculos? ¿Es la CEOE independiente del PP, y vicecersa?¿Pero qué broma es ésta? Como si no fuera evidente que, si la patronal ha dado largas a la negociación colectiva durante meses, ha sido porque sabía que el PP iba a ganar las elecciones y le convenía esperar a que sus sociosestuvieran en el poder. O que la reforma laboral estaba pactada por ambos de antemano, mientras la CEOE se sentaba cínicamente a simular una negociación con los sindicatos, a sabiendas de que el PP le iba a dar todo lo que pidiera por el “democrático” método del rodillo parlamentario.
Así que, señores del PP y la CEOE, acepten un modesto consejo: Si quieren atacar a los sindicatos, háganlo. Pero no lo hagan por hacer exactamente lo mismo que hacen ustedes, porque además de hipócrita y demagógico, es ridículo.

A mí me trae sin cuidado el reloj de Méndez. Me importa bien poco cómo pasa sus vacaciones Toxo. No apoyo a las cúpulas de los sindicatos mayoritarios, y creo que son en gran parte responsables de la falta de conciencia de clase de este país. Pero es que ése no es el tema, ni debe ser motivo para no apoyar una huelga totalmente justa y justificada. Además, también convocan esta huelga otros sindicatos como CGT, Solidaridad Obrerao CNT (que ni recibe subvenciones ni tiene liberados), así que el que no quiera sumarse a la convocatoria de CCOO y UGT, puede hacerlo a la de alguno de los otros, con su conciencia tranquila. Porque lo importante esta vez no es con quién vamos, sino contra qué vamos. Contra una reforma injusta dirigida a cargar todos,absolutamente todos los esfuerzos sobre el trabajador, que para colmo es quien menos culpa tiene de la situación actual. Que nadie pierda de vista que nos enfrentamos al mayor ataque a los trabajadores y clases medias que ha visto nuestra joven (y deficitaria) democracia.
Iré a la huelga general. Pero no por Toxo, ni por Méndez, ni muchísimo menos por el PSOE. Iré por mí y por mi compañeros, por nuestros derechos, por nuestra dignidad como trabajadores. Iré por los que lucharon antes que yo, por los que se partieron la cara para que ahora tengamos esos derechos. ¿O alguien cree que las condiciones que tenemos (jornada de 8 horas, vacaciones pagadas, permisos de maternidad, seguridad social, etc…) han caído del cielo y han existido siempre? No padre. Estos derechos se conquistaron, uno por uno, y costaron sacrificios y sangre. Por respeto a los que lucharon por ellos, no puedo quedarme de brazos cruzados mientras nos los quitan. Y también iré, por supuesto, por los que vendrán después de mí, a los que no quiero tener que explicar en un futuro que ellos viven peor de lo que viví yo, porque fuimos unos cobardes resignados que no quisimos defender lo que teníamos.
¿De verdad estáis dispuestos a mirar dentro de unos años a la cara a los niños de hoy y decirles: “Os toca pelear por unos derechos que vuestros abuelos ya tenían, pero nosotros nos dejamos quitar”? Yo desde luego, no. Si les tengo que decir que no logré defenderlos y me los quitaron, sea. Pero decirles que no quise hacerlo y los regalé… de eso ni hablar. Si quieren mis derechos, que vengan a por ellos. No los voy a entregar en bandeja de plata.
Por eso yo, el 29 de marzo, a la huelga general. Allí nos vemos.
Muy buen artículo y así lo demuestran sus lectores.
Gracias Miky,
John Doe Ipsum
PIIGS: La llama que puede hacer arder europa
Reconozco que es otro copy/paste, ¡pero es que también tengo que aprovechar para indexar información valiosa y centralizarla un poco!, ¡qué se mueva!!.
Pongo un artículo relacionado con algo que escuché en una conferencia de Arcadi Oliveres.
Aquí va, que cada cual saque conclusiones:
¿Qué quiere decir esto? ¿Qué es “ser solvente”?
En el caso particular de EEUU y España porque se pensaba que el valor de la vivienda podía seguir subiendo ad eternum, asegurándose los bancos sus cuotas de beneficio, aunque los particulares y las empresas no pudieran hacer frente a los préstamos.
Esto no habría sido un gran problema si la economia española hubiera sido realmente solvente. Pero he ahí, que después delboom inflacionario que esta dinámica alcista del precio de la vivienda supuso, y la correspondiente corrección del BCE con la subida de los tipos de interés, esta solvencia brilló por su ausencia. Esto en España ha traído consigo que el endeudamiento público no sea de los más altos de la UE, pero sí el endeudamiento privado, que es descomunal. Las familias están tremendamente endeudadas y, al igual que el Estado, la mayoría no son solventes, y no pueden hacer frente a las deudas. Y no lo son, principalmente porque han perdido sus puestos de trabajo, o porque les han reducido drásticamente el sueldo, lo que contribuye más si cabe a que la demanda global descienda, agravando la crisis.
Manuel G. Sesma (Licenciado en Historia, Geografía e Historia del arte. Universidad de Murcia).
Fuente: ATTAC Murcia
Un saludo y muchas gracias,
John Doe Ipsum
#acampadacartagena1873
Hoy estaba preparando un artículo sobre la historia, siempre intentando dar la versión más objetiva, aunque resulte imposible. Ser objetivo con la historia depende mucho de quien lo lee más de quien lo escribe. Hay que leer muchas fuentes y realmente, ponerse en situación, ya que si uno se pone a pensar como piensa ahora, no entenderá nada y terminará contando luego lo que él mismo entiende.
¿Cómo ponerse en situación?, no es sencillo, pero lo principal es tener siempre en la mente que “el pueblo”, que no lo será al menos en gran parte hasta casi el siglo XIX, no entendía mucho de naciones, ni derechos, sino de lo que el estómago les decía, así que la lealtad casi siempre a ciegas, era para quien pudiera conseguirles un poco de pan. Los derechos y las ideas políticas, conicionadas de todas formas por esto, vendrían después.
Como quería decir, estaba preparando un artículo, pero al buscar imágenes he visto un artículo en un blog muy bien explicado, así que voy a hacer un corta y pega, que tengo el tiempo muy justo, tengo trabajo acumulado y facturas que pagar. El principio de este artículo es un poco caótico porque intenta poner en situación previa, pero igualmente el artículo no está mal.
Ahora, sólo una advertencia. La historia no debe usarse para justificar rollos de naciones o culturas. La historia nos enseña los errores de los que debemos aprender, a no caer en tonteías y mi en particular, a ser republicano y… tener unos ideales basados en el bien común.
Sin más:
A menos que hayan dedicado los últimos seis meses a la meditación en el silencioso retiro de un convento perdido en la meseta castellana, o lo que viene a ser equivalente en un plano cognitivo, a recuperarse de la resaca de cinco raves seguidas en el desierto de Los Monegros, les supongo enterados hasta el último y agotador detalle del famosísimo movimiento 15-M y las titubeantes andanzas de la plataforma Democracia Real Ya. Se ha analizado y diseccionado el fenómeno hasta la saciedad desde todas las tribunas de prensa imaginables; para resaltar los defectos y la presunta peligrosidad social por parte de los medios más generalistas y para glosar las virtudes del sistema asambleario por parte de redes sociales afines, prensa “alternativa” o bitácoras personales. Pero hay un denominador común a todos estos artículos y opiniones esparcidas en millones de bits, la unánime sensación de estupefacción por la impactante novedad de un movimiento tan original. Más sorprendente aún parece el hecho de que haya tenido lugar en España, país que no destaca precisamente por su capacidad de movilización popular.
Y el caso es que ni una cosa ni la otra son ciertas. Es muy llamativo que entre todos estos análisis más o menos sesudos nadie haya dedicado unas tristes líneas a bucear en la historia para encontrar los antecedentes del 15-M en la tradición juntera, típicamente española (bueno, igual si lo han hecho, pero comprenderán que uno no se lo puede leer todo…). No se queda ahí el asunto, puesto que lo sucedido estos últimos meses mantiene unos inquietantes paralelismos con uno de los episodios peor conocidos y más maltratados de la Historia de España, el levantamiento cantonal de 1873. La información que la mayoría de los españoles recibe de este estallido revolucionario lo presenta como una especie de revuelta separatista, derivada del caos en el que el país estaba sumido debido a la inacción y la flojera de la I República, que como cualquier indígena hispano de orden sabe, es un tipo de gobierno que trae pánico, destrucción y anarquía en cuanto se proclama. Ya se pueden imaginar que todo esto también es una enorme mentira, así que vamos a hacer en esta entrega un salto mortal doble con tirabuzón hacia atrás: por una parte trataremos de hablar del papel de las juntas y su expresión máxima durante la revolución cantonal para que vean el parecido asombroso con el 15-M, y por otra veremos cómo ha pasado a la historia “oficial” el tema y así se pueden hacer una idea de lo que se dirá de los indignados en unos cuantos años. Como esto no es una ciencia exacta y la historia no se repite (menos mal…), luego no me vengan con cuchufletas si no acierto, para una vez que me voy a mojar.
Madrid, 1808. Después del lamentable espectáculo de abdicaciones y conspiraciones a tres bandas ofrecido por Carlos IV, su hijo Fernando VII y el favorito Godoy (tres tontos manipulados a conveniencia por el Emperador Napoleón), las cabezas coronadas parten hacia Bayona para representarlo allí, dejando el país a cargo de una Junta de Gobierno como simulacro de autoridad y llenito de soldados franceses, que eran la autoridad efectiva. Dicha Junta estaba compuesta por infantes de segunda fila, grandes de España y otros aristócratas cuyo único criterio era mantener su culo a resguardo, lo que implicaba no molestar a Murat y su ejército de “citoyens”. Así que al estallar la revuelta antigabacha, el vacío de poder era abismal, por lo que era lógico que alguien se instituyera en algo parecido a un gobierno provisional. Ese alguien fueron las instituciones “menores”; ayuntamientos y gobernaciones provinciales se erigieron en Juntas Locales, que pronto formaron una Junta Suprema Central para coordinar la actuación política en cuanto al esfuerzo de guerra y también sobre la construcción de una estructura de gobierno. Los protagonistas de este movimiento autónomo eran en su mayoría gente de clase acomodada y buena formación; nobleza menor, clérigos, juristas o intelectuales como Jovellanos. Su mayor obra la conocemos todos, la Constitución de Cádiz, piedra angular del liberalismo español y punto de partida del mundo contemporáneo por estas tierras, pero no el único documento que salió de allí. En Cádiz se abordaron unas cuantas cuestiones bastante espinosas que salieron a debate público ante la ausencia del monarca absoluto y que marcarán la agenda política peninsular hasta prácticamente mediados del siglo XX. Incluso el que era la Madre de Todos los Temas, el reparto de la riqueza nacional, o dicho de otra manera, la posesión de la tierra: el 6 de Agosto de 1811 se promulgaba la Ley de Señoríos, que liquidaba el régimen señorial. A partir de entonces los señores post-feudales ya no tenían jurisdicción sobre sus territorios (judicial e impositiva sobre todo), se abolían multitud de prestaciones personales y reales que mantenían a la gran mayoría de españoles en la servidumbre, aunque eso sí, se les respetaba la posesión íntegra de las tierras y el usufructo de sus beneficios acreditando previamente el título de compra correspondiente.
¿Para qué todo este rollo si íbamos a hablar de Juntas, de Cartagena y del 15-M? Pues porque es necesario para entender el nudo y el desenlace, así que paciencia y a sufrir un poquito, que como en las películas de misterio, al final se resuelve todo. Al acabar la guerra, Fernando VII volvió a España muy receloso de lo que había ocurrido mientras estaba peleándose con su señor padre, y no en vano, porque después de ganarla solitos (bueno, va, con ayuda de los anglo-portugueses) el prestigio de los liberales y sus Juntas estaba por las nubes. Pero en cuanto entrevió cierto apoyo por parte de diputados gaditanos más conservadores y de los absolutistas de toda la vida, abominó de la “Pepa”, desató una campaña de persecución y trató de restablecer el Antiguo Régimen.
Con unas cuantas ejecuciones y encarcelamientos terminó el primer estreno juntero español. Sin embargo, el fenómeno reaparecería cual Guadiana durante el pronunciamiento del General Riego en 1820 contra el tirano absolutista. Al tiempo que su ejército de la Isla recorría Andalucía y Castilla en busca de apoyos, las Juntas de ciudadanos que cuentan para algo (a la plebe aún le faltaba para participar en saraos) se fueron sumando espontáneamente al pronunciamento, dándole calado y soporte social. Riego triunfó principalmente porque el proceso iniciado por los liberales era muy difícil de cortar de raíz por la vía de la represión; había demasiada gente comprometida con el derrocamiento del Antiguo Régimen y las ideas de soberanía nacional y libertad individual, política, económica y jurídica. Por primera vez se combinaron las dos formas típicamente españolas de intervenir en política, el pronunciamiento y las Juntas, para dar paso al Trienio Liberal. Se trató de dar un viraje progresista al país y meterlo en el mundo contemporáneo, pero aunque Fernando VII tuvo que jurar la Constitución de 1812, obviamente lo hizo obligado y dedicó todo su tiempo a conspirar y tratar de dividir al gobierno. Por su parte los liberales se dividieron entre los veteranos de Cádiz y la generación más joven y por tanto con menos miedo a romper tradiciones, barreras e ir un poco más allá; los “exaltados” como los llamaban preferían las asambleas y juntas, las reuniones en clubs políticos y la prensa como medio de debatir ideas. Pero aquí intervendrá la geoestrategia: en Europa se estilaba el Trono y el Altar tras la victoria de los autócratas sobre Napoleón, así que la Santa Alianza intervino a favor de Fernandito el Deseado y con la invasión francesa de los Cien Mil Hijos de San Luis se acabó el segundo experimento liberal. Dos a cero para el absolutismo.
Y ahora sí que voy a despachar más o menos deprisita unos cincuenta años de complicada historia de España porque quiero llegar rápido a la revolución popular de 1868 conocida como La Gloriosa, porque además de que entrar en detalle es un verdadero jaleo (a partir de 1833 hay unos 53 gobiernos diferentes), las formas de gobierno y los acontecimientos políticos se van a parecer bastante. Fernando VII volvió a imponer el absolutismo, esta vez con verdadera saña, persiguió liberales, ajustició a Riego y a Torrijos y disolvió la Milicia Nacional, cuerpo al margen del ejército cuyo origen se remontaba a los ciudadanos en armas frente a los franceses y que volverá a reaparecer siempre del lado de las facciones más progresistas del liberalismo. Para resumir, a partir de la muerte del rey en 1833 la reina madre se arrimará a los liberales más moderados, no porque fuera muy liberal ella, sino porque eran los únicos en quienes podía apoyarse después del alzamiento del pretendiente carlista y hermano del difunto, el todavía más bruto que él don Carlos María Isidro.
España entrará en una dinámica política donde van a predominar casi siempre los moderados partidarios de un liberalismo bastante conservador, de reformas lentas (algunas de ellas puramente cosméticas) y de espíritu tradicional. Así que lo de arreglar las desigualdades y hablar del reparto de la tierra queda aplazado a un día que tengamos tiempo y eso. Los Borbones, facultados por las sucesivas constituciones conservadoras para hacer y deshacer gobiernos, mostrarán además una gran predilección por el “partido moderado” (lo pongo entre comillas porque son más bien facciones que no partidos en el sentido actual del término): éstos gobernarán desde 1833 hasta 1868 casi ininterrumpidamente con la excepción de 1836-37, de la Regencia de Espartero (1840-43) y el bienio progresista (1854-56). ¿Cómo funcionaba la política española por aquella época? El gobierno de la nación lo controlaban los moderados, apoyados en la regente, por lo que la legislación y las decisiones ejecutivas estaban en sus manos, dado que no existía realmente oposición; al partido que no formaba gobierno se le concedían unos cuantos diputados en plan simbólico y arreando. ¿Y en este escenario el “partido progresista” cómo se las apañaba, se preguntarán ustedes? Pues como buenamente podía, apoyado en sus bases habituales; las elites locales, es decir, los ayuntamientos, las milicias ciudadanas que se formaban y se disolvían recursivamente y algunos sectores del Ejército (combatientes en la guerra de Independencia los más veteranos, en las carlistas los más jóvenes), por entonces con importante presencia de masones y liberales exaltados.
Esta marginación de un sector de los que cuentan en política sólo podía traer disgustos, y esa es la causa de la proliferación de pronunciamientos y la tendencia al uso de la sublevación armada para introducir cambios político-sociales. Cuando la regente María Cristina trató de promulgar una ley de Ayuntamientos muy lesiva para los liberales progresistas se encontró enfrente a Espartero, las milicias y las juntas. Abdicó de la Regencia en 1840 y le cedió al general el mando. Sin embargo cada movimiento de los progresistas se encuentra con fuerzas de signo opuesto muy importantes interesadas en que las cosas no cambien apenas (la casa real, la aristocracia y unas cuantas fortunas más), así como la presión desde sus propias filas para que de una santa vez se hagan cambios radicales, sobre todo en torno a la cuestión de la propiedad de la tierra (no es casual que las desamortizaciones se produzcan con ejecutivos de corte progresista como Mendizábal en 1837 y Madoz en 1855). Añádanle el carácter bastante imperativo de Espartero, que logró enemistarse con los suyos, y en 1843 tenemos a Isabel II en el trono con nuevo gobierno moderado. Esta caprichosa no dudaba en disolver gobiernos por razones peregrinas y llamar recurrentemente al ciclotímico general Narváez, que tan pronto ordenaba unos fusilamientos o deportaba revoltosos a las Marianas, como le daba un ataque depresivo y abandonaba “la cochina política”. En este ambiente tan equilibrado y de consenso tuvo lugar la balbuceante y asimétrica industrialización española, por lo que se pueden figurarse los niveles de corrupción económica y política que alcanzó la cosa. Como nadie se preocupaba de las clases bajas, mientras algunos golfos como el polaco Sartorius trepaban al rango de marqués y se forraban con concesiones a sus amiguetes de negocios como el ferrocarril, el atraso y las sequías mataban de hambre a amplios sectores campesinos.
Y aquí ya les prometo que estamos a las puertas ya del cantonalismo…en 1868 y ante el intolerable clima de degeneración y corruptela política, tuvo lugar un nuevo pronunciamiento militar por parte de espadones progresistas de todas clases (y algunos moderados) como Prim o Serrano que estalló, cómo no, en Cádiz. La sublevación militar fue acompañada de una verdadera revolución civil; los tiempos habían cambiado y cada vez más ciudadanos de las clases populares demandaban reformas, muchas de ellas pendientes desde 1812, y que se pusiera fin a aquel simulacro de parlamentarismo que ocultaba un gobierno despótico. Pero han pasado más de 50 años desde la “Pepa” y las mentalidades han cambiado; ahora entran en escena ideologías y partidos en alza, que surgidos al margen de las instituciones oficiales y lógicamente inexistentes para el sistema político, se han nutrido de una significativa base social a golpe de ateneos, debates, periódicos, etc. Son los partidos republicanos, los unitarios de Castelar y los federales de Pi y Margall, los demócratas y los radicales los protagonistas principales de la reaparición de las Milicias populares y las Juntas locales, cuyo apoyo dará finalmente la victoria a los generales alzados. España vivía una auténtica revolución democrática, y el ambiente en la calle era de euforia por alcanzar por fin las ansiadas reformas, y ver el final de las sangrantes desigualdades sociales y económicas entre españoles.
Pero el Sexenio democrático deparaba una amarga sorpresa a republicanos y demócratas que tanto habían contribuido al éxito de la revolución y la expulsión de la odiada reina Isabel. Sagasta, Serrano y Prim decretaron la disolución de las Juntas y las Milicias revolucionarias, quitaron el poder a los ayuntamientos y en unas elecciones por sufragio “universal” masculino para mayores de 25 años, el partido progresista y los unionistas de Serrano salieron triunfadores de los comicios donde participaron hasta los carlistas. Esta mayoría derivó en la Constitución de 1869 y en la búsqueda de un nuevo rey que acatara mejor los principios parlamentarios, figura que ocupará el pobre Amadeo de Saboya, que si lo llega a saber no viene. Este giro más moderado de los triunfadores no es tan extraño si pensamos en que por estas fechas pocas cosas habían cambiado en las alturas: todo el sistema socioeconómico estaba en manos de una elite aristocrática y empresarial muy poderosa y bastante conservadora, que toleraba los gobiernos siempre que no fueran muy lejos y les tocaran lo suyo. Si consideraban que se atentaba contra sus prebendas, bienes y privilegios, podían tirar de sus vastos recursos para hacer caer el gobierno. Así las cosas, no se podía avanzar demasiado en la legislación más progresista; las leyes desmortizadoras de 1855 estaban aún sin ejecutarse en muchos sitios, había un encarnizado debate alrededor de las colonias y una futura emancipación de los esclavos, muchos antiguos señores feudales seguían cobrando impuestos de origen medieval, y la posesión de la tierra era para unos pocos, que principalmente en el sur obligaban a los campesinos a jornales ilegales y otros abusos flagrantes. Como vimos al tratar el feo asunto cubano, el lobby negrero, de la manita de la banca, intrigó lo suyo para hundir la monarquía de Amadeo I y sus intentos de modernización; no está ni mucho menos claro que a Prim lo asesinaran los republicanos o los anarquistas y el acoso brutal al gobierno de Ruiz Zorrilla por parte del Círculo Ultramarino de empresarios y aristócratas consiguió la abdicación del rey. Para colmo, en 1872 esos curiosos y perseverantes psicópatas ultramontanos conocidos como carlistas volvían a tomar las armas contra lo que les parecía un gobierno anti-como-dios-y-la-tradición-manda.
Así que en 1873, sin rey y sin rumbo, la chapuza de la clase política hispana optó por la única solución que quedaba tras haber fallado todos lo demás sistemas que la gente “de orden” había intentado: la República. Por 258 votos contra 32 se proclamó por primera vez una república en España, siendo su presidente el ilustre catalán Estanislao Figueras, con el no menos catalán e ilustre Pi i Margall como ministro de la Gobernación (lo que hoy conocemos como Interior) y hombre fuerte del nuevo régimen. La República nacía con dos amenazas no tan en la sombra desde lugares diametralmente opuestos. En la esquina derecha, ese compacto grupo de clases propietarias capitaneadas por los esclavistas, que desde el primer momento conspiraron para destruir su programa político y social, llegando incluso a prestar grandes sumas al pretendiente carlista para comprar armamento y poner un gran ejército en pie. Entre ellos estaban los Zulueta, el marqués de Manzanedo, y Cánovas o Serrano, conocidos de esta página. En la esquina izquierda también tenemos un problema, Houston. Los sectores que habían puesto todas sus esperanzas en la república eran muy diversos; campesinos y jornaleros siempre al borde de la miseria esperaban que por fin se resolvieran sus impedimentos para acceder a la tierra, los obreros que empezaban a sentir la presión del capitalismo desregulado laissez faire de la época, los intelectuales que ansiaban sociedades mejores y los pequeños propietarios que esperaban mejores tiempos con leyes más justas. Todos tenían intereses muy diversos y todos estaban bastante hartos de esperar en vano injusticias sin resolver desde 1812. Por último, tenía que contar con la desconfianza internacional, teniendo tan recientes los hechos de la Comuna de París todo el mundo (salvo EEUU y Suiza) esperó acontecimientos antes de reconocer al nuevo gobierno español. No, no me he equivocado de República, sigo hablando de la primera.
Nada más proclamarse, se dispararon los acontecimientos; reaparecieron juntas revolucionarias, se abolieron las odiosas quintas de reclutas y otros impuestos, etc. Los campesinos de Montilla, hartos de la opresión caciquil se lanzaron a ocupar tierras, asaltaron la casa del alcalde, quemaron archivos y mataron algunos funcionarios públicos. La prensa conservadora puso estos hechos como ejemplo de caos y desorden republicano, pero la verdad es que cosas así venían ocurriendo desde tiempos de Isabel II y tenían más que ver con la explosiva situación social heredada que con el tipo de gobierno. Este hecho era palmario para los republicanos y en general para todo aquel que no estuviera metido en la red de intereses materiales de las clases altas (a las que les daba exactamente igual la desigualdad y de hecho no veían ningún tipo de peligro o inconveniente en ello) por lo que el gobierno Pi i Margall optó por la vía del necesario reformismo para aplacar estos ánimos y algunos otros (como el intento del incipiente nacionalismo catalán de empezar el federalismo proclamándose como Estado). Las primeras medidas instituían una milicia llamada Voluntarios de la República que debía coexistir con el Ejército, cada vez más virado al conservadurismo, abolición de quintas o matrículas de mar (que era lo mismo que aquellas pero para la Armada) y de títulos aristocráticos y otras varias tendentes a la igualdad. Ante estos derroteros, los monárquicos y los adinerados evadieron sus capitales y se fueron a Biarritz a conspirar abiertamente; una intentona de Serrano fue brillante y rápidamente abortada por Pi. En este complicado contexto, y dado que los enemigos de la reforma estaba bastante claro quiénes eran, Pi trató de sacar adelante un magnífico proyecto constitucional que no llegó a ver la luz; en el verano de 1873 se redactó un texto constituyente absolutamente democrático, de amplio calado social y muy avanzado para su época, que pueden consultar aquí ustedes mismos. Sin embargo, llegaba demasiado tarde.
No sólo se trataba de que los carlistas arreciaran en sus ataques, siendo jaleados por los conservadores, sino que en Andalucía empezaron los motines sociales graves: en Sevilla se organizó un comité de Seguridad Pública, con un internacionalista (que es como se llamaba entonces a los primeros socialistas), Mingorance, al frente . Éste proclamó el cantón sevillano el 30 de Junio y procedió a tomar medidas tan atrevidas como reducir la jornada a 8 horas diarias, los alquileres un 50% y repartir tierra sin cultivar entre los campesinos. La intervención militar acabó con el intento…por el momento. El gobierno se veía superado y trató de suspender las garantías constitucionales, lo que provocó el abandono de la Cámara por parte de los republicanos federales llamados “intransigentes”. Ya no había marcha atrás para las aspiraciones populares; el periodista Roque Barcia, director de “Justicia Federal” constituyó un Comité de Salvación Pública y animó y coordinó el levantamiento federal. A partir del 10 de Julio, por toda Andalucía, Valencia, Murcia y zonas de Castilla surgieron multitud de cantones como expresión espontánea de un malestar que abarcaba a amplias capas de población. España era un hervidero de juntas y comités populares; Jaén, Murcia, Sevilla, Salamanca, Ávila, Valencia…Para más inri, el 7 de Julio tuvo lugar en Alcoy un violento alzamiento obrero que empezó como una huelga demandando mejor salario y terminó con el asesinato del alcalde y varios funcionarios y la intervención de al menos 6.000 soldados para reducirlo (un Engels asustadísimo por el posible impacto que tuviera sobre el socialismo internacional después de lo de París condenó esta mini-Comuna).
Cartagena se convirtió en la plaza fuerte de este movimiento fulgurante por diversas razones; se trataba de una base naval con grandes fortificaciones, obviamente con un importante número de barcos de guerra, y estaba abarrotada de marinos a la espera de que se les liberase de la matrícula de mar. Hasta allí llegaron dos diputados intransigentes de Madrid y proclamaron cantón el 12 de Julio, después el general Contreras a organizar la defensa y posteriormente se le sumó el cantón de Murcia. El empleo de los buques para incautar provisiones les valió la calificación de piratas por el gobierno, estrenándose la marina alemana, ansiosa de intervenir en la política europea, con el hundimiento de un par de fragatas. La república tomó ante estos hechos un derrotero conservador, se arrojó en brazos de los militares (muchos de ellos alfonsinos) y reprimió duramente el cantonalismo. Pavía irrumpió en Andalucía y tomó Sevilla (300 muertos), Martínez Campos desbarató el cantón valenciano y finalmente López Domínguez consiguió rendir Cartagena nada menos que en enero de 1874. A partir de ahí, una durísima represión y el estigma histórico que se ha ido repitiendo de boca en boca hasta acabar en los libros escolares; se suele creer que los cantonalistas eran separatistas peligrosos, se ridiculiza la intentona y se suele poner como ejemplo del “desbarajuste” republicano. Incluso autores reputados como Carr se permiten tildar a algunos de sus líderes como “hombres de pocas luces”, o hablar de Barcia como un simple resentido por no haber podido medrar. Pero sin duda está repitiendo la propaganda conservadora posterior; no seré yo quien ponga la mano en el fuego por la inteligencia de un representante de la raza humana, pero no creo que fuera menor que el promedio de la clase dirigente…si acaso se le puede achacar a alguno una lógica falta de formación. ¿A que les suena esta técnica de desprestigio de fechas más recientes?
Pero detrás de esta imagen de revolución folklórica y despreciable, ¿qué hay en realidad? ¿Cuál era el contenido del programa cantonal? Sin duda era un movimiento desordenado que nacía de la desesperación de muchos, y en él se mezclaron por primera vez, aunque en minoría, activistas internacionalistas (serían los “comandos antisistema entrenados en la guerrilla urbana” de entonces, por ponerlo en los histéricos términos de los dirigentes de CiU) y clases populares, aunque el espíritu era más de tipo humanista que socialista. Sin embargo si echamos un vistazo directamente a sus reivindicaciones, publicadas sobre todo en “El Cantón Murciano”, vemos que se constituían en Gobierno Provisional de la Federación Española (a la porra el separatismo) y pedían reformas urgentes que consistían en (agárrense que el paralelismo es tremendo): supresión de privilegios, rentas forales y feudales vigentes en multitud de pueblos de toda España, enumeradas en todo detalle, que se pagaban a señores aristócratas (algunos de ellos insignes conspiradores, como el duque de Sesto), replantear completamente la forma en que se habían abolido los señoríos dejando las tierras íntegras para el latifundista, abolición del registro de la propiedad y sustitución por uno municipal y gratuito, eliminación del “absurdo derecho de hipoteca” (ejem…), y otorgar a todo español el derecho a pedir los títulos de propiedad para averiguar el valor de tierras vendidas por reyes o señores feudales, las fincas sin cultivar en 5 años pasarían a propiedad municipal…Se trataba en suma de reorganizar la riqueza nacional, es decir, la propiedad de la tierra, eliminando el dañino efecto de usurpaciones señoriales, desamortizaciones favorables a los ricos y títulos de propiedad dudosos.
Pero había más aún. Se ponían límites a los sueldos públicos y rentas pasivas, supresión de coches concedidos a los funcionarios, gastos imprevistos y secretos del Gobierno. Impuestos proporcionales y sobre el capital, creación de bancos agrícolas y de comercio para fomentar la industria y la aparición de “familias laboriosas y honradas”, matando la usura y creando una sociedad más justa que viviera de su trabajo y no de rentas. Además, pedían un Estado federal, unos basándose en nacionalidades culturales (catalanes sobre todo) y otros sobre la base provincial, nada extraño teniendo en cuenta el rollo que les he soltado con las juntas y los ayuntamientos. Y ahora júrenme por el niñito Jesús que no les suena de nada todo esto.
La república, después de cargarse esta insurrección de perroflautas bigotudos, cayó a manos de la reacción conservadora en dos golpes de Estado sucesivos, el de Pavía y el del incombustible Serrano. La sustituyó la monarquía de Alfonso XII y el régimen de la Restauración que vino bajo el brazo de Cánovas, amigo, socio y familiar de “empresarios cubanos”. Régimen que si bien se suele destacar que dio estabilidad política a España, lo hizo cerrando en falso el episodio cantonal y republicano, tendiendo una red caciquil por la cual el propietario local se convertía también en detentador del poder político. Cánovas pensaba que no existía masa crítica política en España, y en lugar de crearla optó por montar un sistema político fraudulento al servicio de las clases dirigentes. Todo el mundo ignoró el importante detalle que distinguía la sublevación cantonal: por primera vez las clases bajas, los obreros, los campesinos, expresaban su malestar por su miserable existencia. Así, cuando tras 30 años de estabilidad corrupta el régimen se vino abajo, reaparecieron los mismos problemas de siempre, y el primer cuarto del siglo XX vivió la crisis más profunda de la historia contemporánea española; 1917 bien pudo ser el año del estallido de una guerra civil en un periodo quizá más violento que 1934. Crisis que se reprodujo por aquellas fechas y que dio lugar al Alzamiento de todos conocido. El problema agrario no se resolvió propiamente hasta los años 60, de manos de los procesos de desarrollo económico que el franquismo ni podía ni sabía controlar.
Como pueden ver, los antecedentes remotos de este tipo de movimientos tienen un sorprendente parecido con el 15-M, (web 2.0 aparte y salvando las distancias), y como también pueden ver, han pasado a la historia bastante vapuleados ellos, así que me temo que si no cambia mucho el panorama y tras la aparición del fatídico General Verano, si las cosas no se aprietan más y vemos protestas mucho menos amables, este capítulo se cerrará como un episodio folklórico más adornado de las mentirijillas de rigor. Eso sí, a alguno le servirá para ligar con la técnica “sí, nena, es cierto, yo estuve allí, puedes tocarme”.
Fuente: Barcos sin honra
Saquen sus conclusiones.
Un saludo y gracias,
John Doe Ipsum
Cinco razones para No ir a la Huelga. Primera razón: El miedo
Vía AraInfo:
Estimada Doña Elena Fransis, me hallo en una disyuntiva perentoria y amarga pues veo como se acerca inexorablemente la fecha de la Huelga General. Los nervios me atenazan y se me cierra la epiglotis al pensar si quiera la posibilidad de verme abocado a un conflicto con mi jefe, que es muy severo y muy chapado a la antigua. Él dice que las huelgas no sirven de nada, que no es necesario protestar, que las cosas se arreglan mejor en su despacho. Eso a mí no me convence mucho porque cada vez que salgo de su despacho tengo una sensación de que me ha tomado el pelo y de que siempre salgo perdiendo.
Lo último fue el recorte de un 20 por ciento del salario pactado para poder cobrar las tres nóminas que me debía. Después de firmar aquello, y salir de su despacho, dentro de mi ser comenzó a surgir una rabia inusual que me atenazó todo el cuerpo. Tuve que ir al baño para refrescarme y mirándome al espejo, recordé a mi jefe, unos minutos antes, acompañarme sonriente a la puerta después de haber firmado aquella reducción. En el quicio de la puerta me pasó la mano por la espalda y dándome unos golpecitos en el hombro me dijo: “Tranquilo Vicente, que ya vendrán tiempos mejores”.
¿Tiempos mejores? No veo que él se haya reducido un 20 por ciento el Mercedes, ni su semana en los Alpes, ni su chalet con piscina de la carretera Logroño… Confieso que en ese momento me entraron unas ganas enormes de pegarle cuatro tiros en la cabeza o de desfigurarle la cara con una barra de acero, yo que siempre he sido una persona pacífica, que a veces voy a misa y salgo todas las semanas santas con el tambor. Pero es que no me podía quitar de la cabeza su sonrisa falsa, su olor a perfume caro y los golpecitos en la espalda. El pensar en machacarle la cabeza con una barra reconozco que me hizo sonreír y alivió un poco mi tensión pero después de aquel día todo sigue igual. Bueno igual no, para mí un 20 por ciento menos igual. Querida Elena ¿qué hago, venzo mi miedo y hago huelga o voy a trabajar ese día cagándome en los muertos del bastardo de mi jefe? Un saludo afectuoso. Vicente.”
Querido Vicente, es evidente que usted es un hombre de fe y de ley. Debe tener resignación pues el trabajo en la vida del hombre es una cosa muy seria y un subordinado nunca debe de faltar a la cadena de mando. Se conoce que esa ira y esa violencia se la han inculcado la sociedad descreída y sin valores. Si su jefe le ha recortado el sueldo, será por algo, confíe usted en él. Le aconsejo que procure complacerle en todo, aún en los más pequeños detalles, no le lleve la contraria y haga lo que él desee. Que Dios le conserve sano muchos años. Atentamente:
Elena Fransis | Para AraInfo“
Esta parte final me pone como una moto.
Un saludo y gracias,
John Doe Ipsum
Libertad para Bradley Manning
Bradley E. Manning es un joven analista del Ejército de los E.E.U.U.. u nombre se dio a conocer debido a que, según sus denunciantes, habría sido quien filtro a Wikileaks un vídeo del ejército de los Estados Unidos en el que se ve cómo un helicóptero estadounidense mata a un grupo de civiles en Irak, entre ellos, dos periodistas iraquíes de la agencia Reuters. También es sospechoso de haber filtrado más información clasificada en la que se muestran evidencias de la parte más oscura del ejército. Por esto fue acusado formalmente por el Pentágono, encarcelado en Kuwait y luego trasladado a una prisión militar en E.E.U.U., siendo brutalmente torturado y horribles vejaciones.
Adjunto un video de Anonymous, un grupo de hacktivistas que ha sido muy cuestionado, incluso por la ciudadanía que espera un cambio a nivel mundial. Yo mismo no sé hasta que punto son reales, dado que yo no me creo a Wikileaks, pero como digo siempre, hay que ser inteligentes y pensar en todo, desde todos los puntos de vista y usarlo estratégicamente, porque por muy justa que sea la causa, sólo por tener la justicia y la verdad de nuestra mano, no tenemos las de ganar. Con esto quiero decir que aunque no se fíe uno de Anonymous o Wikileaks, hay que sobreponerse y darse cuenta de que cualquier apoyo a una conducta tan noble como la de este muchacho, aunque sea un bulo o publicitada por alguien que no es de fiar, es positivo. Incentivar con apoyo, con unidad, gratitud y orgullo este tipo de actuaciones es invertir en valores, es comunicar que un comportamiento correcto y ético es aceptado y agradecido por todos.
Un saludo y muchas gracias,
John Doe ipsum
Experimento social: Telediario positivo
Hablar de Telediario es hablar de malas noticias y es que incluso a menudo se estudia que si una noticia no es mala, no hay noticia.
En una sociedad como esta, en la que el mundo parece rodar por las desgracias e impulsarse por el miedo y el pesimismo, los telediarios son una herramienta indispensable. Y es que, cuando el mundo apesta, que te metan un palo por el culo, se aguanta acepta mucho mejor.
Se han hecho estudios por los que se ha visto que el tener un ritmo cardíaco coordinado es mucho mejor para la salud, incluso se ha estudiado las reacciones del corazón al ver las noticias, cuya observación dejó claro que en esos momentos del día o la noche, el corazón es un caos. También se sabe que si uno es pesimista, la propia sugestión hará que atraigas consciente o inconscientemente los problemas y las situaciones negativas.
Por eso, creo que sería positivo y un experimento sociológico interesantísimo hacer an algunas cadenas “Telediarios Positivos”. Unos telediarios que no sólo hablen de noticias positivas como pueden ser nuevos avances contra el cáncer o alguien que sobrevive a un accidente; sino también la forma de contarlo. En lugar de mostrar la agonía de alguien que está en peligro de ahogarse y decir que les rescataron, olvidarse de las imágenes más morbosas y dar testimonio de la alegría de los super vivientes. También pueden en lugar de halar de las manifestaciones, hablar de la unión de la ilusión de sus manifestantes que lo único que quieren es mejorar la situación.
Para malas noticias ya están los demás telediarios, pero molaría que por ejemplo en La Sexta 2 dieran en el mismo horario un “telediario positivo”, en el que puede que algunas noticias no se dieran (para eos están los otros), pero muchas otras pueden contarse desde otro punto de vista y eliminando el morbo para dar protagonismo a lo positivo, a la ilusión y la esperanza.
Ya hay telediarios, programas que ridiculizan las noticias y hacen humor, peor no estaría mal tener en el mismo horario, estos “Telediarios Positivos”.
En fin, es sólo una idea que se me ocurrió y me pasaba por la cabeza, nada más.
Muchas gracias y un saludo!,
John Doe Ipsum
Piquetes de derechas
Buen artículo del Bloggero Miky Corregidor: Piquetes de derechas.
El cómic que invita a la reflexión
Está siempre en debate el sistema político Cubano y Venezolano, sobre todo en el ámbito comunista. Por lo general la gente tiene bastante clara su postura respecto a Castro y Chávez, pero algunos comunistas apoyan fervientemente a estos jefes de estado y otros son mucho más críticos con el semi-absolutismo que estos ejercen en nombre de la salvación contra el imperio.
Tengo familia cubada y amigos que han estado allí. Ellos me han hablado de la realidad vivida en este país y son muy críticos, pero no por lo que unos medios puedan decir.
Si alguien llega a leer este post y le gustan los comics o se siente motivado, le invito a leerse “Superman Hijo Rojo”. No deja de ser un cómic con sus luchas y sus personajes dotados de poderes, pero en esta versión de Superman, veremos que no siempre hay buenos y malos, que ni Superman se salva y que nada es suficiente si no hay libertad.
Para poner un poco en situación adelantaré que el comic parte de la suposición de que Superman cae en la U.R.S.S. y no en E.E.U.U.. Pasan los años y además de ser un héroe e icono nacional, es un soldado y termina como Jefe de Estado. En este punto y en el marco de la Guerra Fría, es cuando Superman comienza a tener ciertos dilemas morales, lidiando con un estado creciente, enemigos políticos, una sociedad en evolución y la diferencia entre el bien y el mal. no es la típica historieta americana en la que dicen “que malos son los comunistas y que buenos somos los liberales americanos”.
Es un comic cargado con un mensaje político que a mi parecer está muy bien llevado y es un ejercicio muy entretenido de filosofía y política.
Seguro que puede descargarse por ahí o lo puedes comprar o pedir prestado.
un saludo y muchas gracias!,
john Doe Ipsum
“Hay alternativas”, el libro en formato digital y gratuito
“Hay alternativas” es un libro escrito por Vicenç Navarro, Juan Torres López y Alberto Garzón Espinosa en la que se proponen soluciones variadas y de un caracter más social y completamente disto a las medidas que se están tomando.
Este libro, barato en su versión física y gratuito por internet, trata todos los temas de interes de una forma muy masticada y bastante bien explicada. Así que si aún no te enteras bien por donde vienen los tiros, esta es tu oportunidad.
En los enlaces del texto puede descargarse el libro en formato PDF.
Un saludo y gracias,
John Doe Ipsum




